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Políticas
Argentina | 25-11-2021

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Por la pandemia, en 2020 se redujo un 85% la inversión nacional en políticas contra el cáncer   
El Ministerio de Salud de la Nación destinó el año pasado la porción presupuestaria más baja de la última década a la detección y la atención de tumores
lanacion.com ( Argentina )
Fabiola Czubaj
Por la pandemia, en 2020 se redujo un 85% la inversión nacional en políticas contra el cáncer El Estado nacional destinó el año pasado su presupuesto más bajo de la última década a la detección y la atención del cáncer. Un análisis del período 2011-2021 revela que la emergencia por Covid-19 afectó fuertemente cómo se financiaron los servicios oncológicos: la inversión pública cayó un 85% con respecto a 2019 para tumores que causan unas 60.000 muertes por año en el país. Representa la inversión anual porcentualmente más baja (0,18%) en las cuentas del Ministerio de Salud de la Nación en estos 10 años, en los que nunca se superó el 1%.

“En 2020, y con la pandemia de por medio, el Ministerio de Salud aumentó su presupuesto en un 137%. Sin embargo, este aumento no se vio reflejado en el financiamiento de las políticas para la atención en oncología: el gasto nacional directo en cáncer disminuyó en un 53%. Si además para esa caída se tiene en cuenta la inflación, el resultado es un 85% menos de fondos disponibles para hacer frente a las acciones de prevención, diagnóstico y tratamiento del cáncer en comparación con 2019?, explicó Daniela Gilardone, responsable de proyectos de la Fundación Directorio Legislativo, que hizo el relevamiento.



En las 45 páginas del estudio “¿Cuánto y cómo invierte el Estado argentino en políticas oncológicas? Análisis presupuestario de la última década”, el equipo a cargo de analizar el destino de unos $2961,6 millones se concentró en tres ejes claves: el financiamiento, el acceso al tratamiento y la generación de información y registros. Tuvieron en cuenta las partidas con información disponible tanto para la prevención, el diagnóstico, el tratamiento y la investigación (gastos directos), como para las actividades de promoción de la salud y la prevención de los factores de riesgo asociados (gastos indirectos). En este último caso, siempre la proporción de recursos fue inferior.


Mientras que en 2011 se destinaron $20.769.381 (14,7% menos que en 2010), en 2019 –año prepandémico– el Estado nacional invirtió $640.611.253, lo que fue el mayor aumento presupuestario registrado en el análisis hasta ese momento, con subas y caídas en el intervalo. En 2020 –año pandémico–, se asignaron $296.145.216 o un 85,7% menos que el año previo. Esos montos incluyen, también, dinero de otras áreas del Estado para, por ejemplo, reestructurar el Instituto de Oncología Ángel Roffo o la construcción de un edificio propio para el Instituto Nacional del Cáncer (INC).

Para este año, está presupuestado que Salud invierta en políticas oncológicas un 207,5% más que el año pasado, cuando por las restricciones en los servicios de atención disminuyeron los controles oncológicos. Serían poco más de $1049,15 millones o un 0,66% del gasto del ministerio, de acuerdo con el informe.

“El cáncer es una de las principales causas de muerte y, por su importancia, es que debe reverse el financiamiento, los registros oncológicos, la navegación de los pacientes en el sistema de salud, el acceso a los tratamientos y los indicadores para evaluar la calidad de la atención, entre otras recomendaciones –señaló Gilardoni–. La investigación tuvo este enfoque presupuestario para que quienes tienen la responsabilidad de tomar decisiones se puedan valer de esta información para mejorar las políticas públicas y la calidad de vida de los pacientes. Fue un trabajo minucioso”.

El equipo recopiló y analizó los datos de las leyes anuales del Presupuesto Nacional, las Cuentas de Inversión de la Contaduría General de la Nación, el sitio presupuestoabierto.gob.ar, los portales de entidades nacionales, provinciales y municipales, y pedidos de acceso a la información pública a los bancos de drogas oncológicas, el Ministerio de Salud, la Universidad Nacional de Buenos Aires (UBA) y el Ministerio de Desarrollo Social.

Alto impacto
Aun cuando se desconoce cómo influyó el aislamiento prolongado en los controles diagnósticos y los tratamientos oncológicos, el equipo de Directorio Legislativo resume la información disponible, incluido el estudio hecho por la Agencia de Control del Cáncer de Santa Fe que reveló que durante las restricciones de 2020 –desde el 19 de marzo hasta septiembre– disminuyeron en la provincia los controles de rutina para la detección de los cánceres de mama, colon y cuello uterino con respecto al mismo período de 2019: un 78,8% las mamografías, un 56% el Papanicolaou, un 87,8% los estudios de sangre oculta en materia fecal (uno de los estudios de cribado del cáncer colorrectal) y un 40% las biopsias en general. Los tratamientos son lo que menos habría afectado la pandemia, con una reducción estimada del 3,16% en Santa Fe.

En tanto, como publicó LA NACION, la Sociedad Argentina de Mastología (Samas) estimó que las consultas que favorecen la detección temprana del cáncer de mama y el inicio de tratamientos disminuyeron alrededor del 50% en el país con respecto al promedio anual de la última década. Lo atribuyeron principalmente a las restricciones sociales y el temor al contagio. Paralelamente, la Sociedad Argentina de Coloproctología (SACP) comunicó que los controles y las cirugías bajaron entre el 50% y el 72%, entre marzo y agosto de 2020 y 2019. En los pacientes pediátricos, se reprogramaron cirugías, se retrasaron sesiones de quimioterapia y hubo faltante de hemoderivados para transfundir o algunas drogas oncológicas, de acuerdo con un estudio sobre el impacto de la pandemia en la atención de los chicos con cáncer en la región, incluida la Argentina, que se publicó este año en la revista The Lancet Oncology.

“Durante la mayor parte de 2020, muchas acciones de tamizaje y diagnóstico fueron suspendidas y/o demoradas”, publicó el INC en sus guías sobre los controles mamarios, de cuello uterino y de colon/recto en pandemia. Directorio Legislativo relevó al respecto un mayor impacto en el Programa Nacional de Prevención y Detección Temprana del Cáncer Colorrectal, con apenas un tercio de pacientes evaluados con respecto al total de 2019. Hoy, Víctor Urbani, secretario de Equidad en Salud de la cartera sanitaria nacional, señaló durante la 10a. Jornada Anual de la Fundación de Estudios para la Salud y la Seguridad Social (FESS) que, con la pandemia, cayeron los controles de salud y, sobre todo, en los pacientes oncológicos, las embarazadas y los chicos. “Ha caído un 60% el control del cáncer de cuello uterino”, indicó.

En cuanto al acceso a los medicamentos a través del Banco Nacional de Drogas Oncológicas (BNDO), que trabaja con los bancos provinciales y por el que unos 6000 pacientes con cobertura pública reciben sus terapias, el relevamiento detectó que “la ejecución (presupuestaria) suele ser mayor a la meta proyectada (salvo en los años 2016 y 2019)”, a la vez que “la tendencia en la cantidad de pacientes efectivamente asistidos con drogas oncológicas muestra una leve caída, que queda evidenciada si se observa el promedio de pacientes asistidos en los primeros años, que alcanza los 6468 entre 2012 y 2015 y baja a 5596 entre 2016 y 2021. Esto se contrapone con la cantidad de tratamientos entregados, que muestra una tendencia positiva” en la década.

Eficiencia
“¿Es eficiente el gasto público? –continuó Gilardoni–. Teniendo en cuenta la alta incidencia y mortalidad del cáncer, sería importante pensar cómo deberíamos prepararnos como país si surge otra crisis sanitaria como Covid-19. Hay muchas personas que no pudieron acceder al diagnóstico y los tratamientos. Hubo interrupciones de los servicios, hubo quienes no pudieron acudir a los centros de atención. Estos son datos a tener en cuenta. El cáncer fue una de las áreas que no se priorizaron frente a la pandemia. Hay que pensar qué aprender, cómo mirar a futuro y mejorar la preparación para las próximas emergencias”.

Entre las recomendaciones que hace Directorio Legislativo a partir de su relevamiento, está la de fortalecer la disponibilidad de datos de vigilancia epidemiológica del cáncer y de indicadores que permitan definir la calidad del acceso a la detección, el diagnóstico, los tratamientos y la atención oncológica en general, junto con los tiempos de espera para recibir los tratamientos. Todo esto, a través de registros en todas las jurisdicciones e interoperables, sobre todo con los que administra el INC, que son el Sistema Nacional de Tamizaje (Sitam) para los tumores de cuello uterino, mama y colon, además del Registro Institucional de Tumores de Argentina (RITA) y el Registro Oncopediátrico Hospitalario Argentino (ROHA). Con sus datos se alimenta el Sistema de Vigilancia Epidemiológica y Reporte del Cáncer (Siver-Ca).

En esta línea, el equipo de investigación también propone a las autoridades sanitarias generar información sobre el impacto de la pandemia en oncología. “En especial –destacan–, analizar si hubo modificaciones en el perfil epidemiológico del cáncer, la mortalidad por Covid-19 en los pacientes oncológicos, si hubo retrasos en los diagnósticos y los tratamientos oncológicos por las medidas adoptadas por la pandemia, si aumentaron los casos de cáncer diagnosticados en estadios avanzados pospandemia y toda otra información que permita evaluar las consecuencias y tomar medidas relacionadas con el control del cáncer”.

La respuesta oficial
Ante la consulta de LA NACION sobre la disminución del financiamiento y cómo se recuperarán las prestaciones afectadas, el Ministerio de Salud de la Nación respondió lo siguiente:

“El escenario imprevisto ocasionado por la pandemia, y en consonancia con datos a nivel internacional, conllevó una baja cobertura de tamizaje para la detección de todos los tipos de cáncer, incluso en zonas donde se contaba con los tests para realizar las pruebas diagnósticas, en tal sentido, se ha trabajado activamente con las jurisdicciones para generar estrategias alternativas que permitieran fortalecer el tamizaje y garantizar el seguimiento y tratamiento.

Las previsiones que consideramos para recuperar las prestaciones afectadas por la pandemia se orientan al fortalecimiento de las estrategias para mejorar el continuo de cuidado del paciente con cáncer, así como la investigación y la formación de recurso humano:

Fortalecimiento de los Programas de Tamizaje para el cáncer de mama, colon y cuello uterino: adquisición de test de tamizaje, laboratorios de VPH, implementación de la estrategia de Navegación
Asistencia financiera: dar apoyo a investigaciones que contribuyan a profundizar el conocimiento y mejorar la capacidad de respuesta sanitaria. Se adjudicaron 30 proyectos de investigación
Estrategia de Provisión de Analgésicos Opioides: distribución de morfina y metadona en 20 jurisdicciones
Formación de recursos humanos en cáncer: se reforzará el otorgamiento de becas en especialidades oncológicas, así como cursos, ateneos, capacitaciones y talleres en distintas modalidades
Implementación de Plan de Calidad y Estandarización de Procesos Asistenciales en Oncología
Fortalecimiento de los sistemas de información: Sitam, ROHA, Sistema de Información de Tumores Hereditarios (Sither) y RITA
Provisión de medicamentos oncológicos: a través del Banco de Drogas Especiales, que depende de la Subsecretaría de Medicamentos e Información Estratégica, se colabora con las jurisdicciones en el acceso a medicamentos para pacientes sin recursos y con cobertura pública exclusiva que cursan algún tipo de neoplasia
Adquisición de 101 medicamentos para patología oncológica (en proceso)
Transferencias a las jurisdicciones (enero-agosto de 2021): $267.484.208,9
Implementación de un servicio de logística para empezar a entregar en destino la medicación solicitada por las jurisdicciones al Banco de Drogas Especiales”