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Epidemiología, SIDA y E.T.S.
Argentina | Santa Fe | 10-09-2019

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Médico santafesino que logró Récord Guinness en testeos, ya piensa en el fin de la epidemia del SIDA   
El Litoral - Santa Fe ( Argentina )
Pablo Rodríguez
El doctor oriundo de Venado Tuerto, Miguel Pedrola, acaba de sacudir el mundo de las ciencias a nivel mundial. Con su amplia y reconocida trayectoria, el santafesino confía que para el 2030, se le podría dar un golpe fuerte a la epidemia del SIDA. El fundamento para esta afirmación es que el test de VIH ya es sencillo de hacer, mientras que las personas diagnosticadas y en tratamiento no transmiten el virus.


El médico, oriundo de Venado Tuerto, es actualmente director científico de AHF Argentina (AIDS Healthcare Foundation por su sigla en inglés), una organización internacional que trabaja en prevención y respuesta integral al VIH y SIDA, y que está instalada en nuestro país. Su vinculación con el HIV, comenzó hace casi tres décadas.

Pedrola recuerda su derrotero por las aulas de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Rosario y su residencia en un hospital de Granadero Baigorria. Allí, producto del indescifrable laberinto del destino, comenzó a sumergirse en el mundo de una enfermedad de la que pocos querían hablar.

En aquellos días, el SIDA era sinónimo de drogas y promiscuidad; era un submundo desconocido en el que nadie osaba asomarse, o lo hacía con muchos temores. Pero Pedrola aceptó las cartas que le salieron en la partida y en poco tiempo comenzó a ser “el residente joven que atiende a personas con SIDA”. Así, con muchas menos certezas sobre VIH que en el presente, transitó sus primeros años de ambo médico y estetoscopio colgado al cuello.

“El test de VIH debe ser parte de la salud pública”, aseveró Pedrola. Y explicó: “Hoy se sabe que la persona que está en tratamiento efectivo no transmite el virus. Sin embargo, para llegar con los medicamentos, es necesario conocer el diagnóstico”.

Para el profesional, una dificultad para la entrega de medicamentos antirretrovirales surgió en la Argentina con el traspaso de la Secretaría de Salud a la órbita del Ministerio de Acción Social. Esta decisión implicó que se cambie una política de salud pública por otra asistencialista.

Se entusiasma con una idea que, de cumplirse, sería un hito: “Si en 2030 se logra terminar con el SIDA, sería la primera vez en la historia de la humanidad que una epidemia comienza y finaliza en una generación”. También podría ser, aunque no lo diga, una marca indeleble en su vida profesional, dedicada desde sus comienzos a la prevención del VIH, y también a la detección y tratamiento de las personas que viven con el virus de inmunodeficiencia humana.

El ex Concejal venadense esboza un resumen de una historia que puede cambiar para siempre en las próximas décadas: “En 1981 se conocen los primeros casos de la enfermedad, luego se descubre el virus de VIH y en el 2030 es probable que se logre su erradicación. Esto será un paso importante para observar el avance que tuvo la ciencia”.

Sin embargo, ese recorrido no es tan sencillo: “El problema es que no existe un acompañamiento político. Y esto se ve en la actualidad con la falta de entrega de algunos medicamentos antirretrovirales en tiempo y forma”.

Lograr que el test sea más accesible

“La puerta siempre es el análisis”, insistió. “Hay que lograr que sea lo más accesible posible. Es necesario romper todas las barreras para llegar al diagnóstico precoz”, agregó. El estigma y la discriminación, por ejemplo, hacen que hoy no se llegue a la meta internacional de que el 90% de las personas que viven con VIH en la Argentina lo sepan.

Las cifras de la Dirección de Sida y Enfermedades de Transmisión Sexual de la Secretaría de Salud estiman que 129 mil personas viven con VIH en la Argentina, de las cuales el 80% conoce su diagnóstico, mientras que el resto nunca se testeó. Por año, se notifican oficialmente 5800 casos. Y la mayoría de las infecciones se producen por relaciones sexuales sin protección.

“Sin embargo, para 2020, de acuerdo con las metas fijadas por la Organización Mundial de la Salud, deberíamos llegar a conocer el diagnóstico de 90% de las personas infectadas, y luego lograr el acceso al sistema de salud, con un tratamiento adecuado, que no sólo son las pastillas, sino también cuestiones estructurales que lo sostengan. Sabemos que los test y los medicamentos, en general, están disponibles. Pero lo más difícil es que la gente concurra a hacerse los análisis”.

En todas las provincias de la Argentina se puede acceder a la prueba de forma gratuita en cualquier hospital o centro de salud públicos, con asesoramiento previo y posterior del personal de salud. No es requisito presentar documento de identidad u orden médica.

Hito mundial
La idea del Récord Guinness surgió por la intención de llegar a la mayor cantidad de personas. Con ese objetivo, en el 2012 en Rosario se logró certificar el récord, vigente hasta hoy, por la mayor cantidad de test realizados en una ciudad: se hicieron 3733 pruebas en 8 horas. Con el paso del tiempo, AHF Argentina ya realizó más de 100 mil análisis de VIH en todo el país.

Con ese logro, Pedrola recorrió hacia el sur los 134 kilómetros que separan Rosario con Venado Tuerto. En su ciudad natal también logró números que invitan a ilusionarse: con una estrategia sanitaria bastada en el diagnóstico temprano, redujo de 0,95 por ciento en 2013 a 0,27 por ciento en 2017 los casos de VIH.


Con su frase motivadora “Cuidate - Testeate- Tratate”, AHF Argentina convoca además, una vez por año, a “La Noche de los Testeos”, que comienza al anochecer de un sábado de febrero, y consiste en la instalación de puestos donde se realizan pruebas gratuitas, seguras y confidenciales de VIH. Además, se ofrece información y se reparten preservativos.

“A veces cuesta entender que solo una gota de sangre puede definir el diagnóstico de VIH, para comenzar luego el tratamiento”, dice el médico Pedrola. Con el test rápido el resultado se puede obtener en menos de 20 minutos. Un dato para tener en cuenta es el período ventana, de tres a cuatro semanas, que es el lapso que transcurre desde que el virus ingresa al cuerpo hasta que se produce la cantidad de anticuerpos necesaria para que las pruebas puedan detectarlos.

“Cuando instalamos un puesto para realizar testeos se llena de gente y cuando le preguntamos a cada persona por qué nunca se había hecho la prueba, responden en general que porque nunca se lo pidieron”, explica el director científico de AHF Argentina.


“La mayoría no tiene presente el tema. Si el profesional de la salud no se lo ofrece, nadie lo pide. Pero sin embargo, existe gente que sí está interesada en conocer si tiene o no el virus. Por eso es importante que en algún momento se encuentren con una carpa donde se testea. El sistema de salud de alguna manera instala el tabú del VIH”.


*con información de redacción.com.ar