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Trabajo y Seguridad Social
Argentina | 14-04-2019

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Especialistas reclamaron regulación de precios y frenar el costo abusivo de las nuevas tecnologías sanitarias   
El sistema de salud de Argentina es costoso e inequitativo, se pagan por medicamentos de costo y tecnologías que carecen de validación científica certera y se carece de transparencia y de racionalidad en la toma de decisiones, coincidieron los expertos convocados por la Fundación Sanatorio Güemes y la Organización Iberoamericana de Seguridad Social.
Pharma Baires ( Argentina )
La convocatoria respondió a una premisa ambiciosa y que suele instalarse como prioridad en tiempos de crisis: Sostenibilidad del Sistema de Salud Argentino, del diagnóstico al tratamiento”. Pharmabaires ya anticipó la semana pasada las exposiciones de algunos de los panelistas del seminario que se extendió durante tres jornadas.

Juan Pablo Denamiel, subgerente de Gestión Estratégica de la SSS, durante su exposición remarcó que “hay necesidad de generar procesos transparentes en la toma de decisiones en la evaluación de las tecnologías sanitarias” y calificó de “decisiones inaceptables”, expandir “la cobertura para intervenciones de media o baja prioridad cuando todavía no se ha alcanzado la cobertura universal para intervenciones de alta prioridad o dar alta prioridad a intervenciones muy costosas pero de beneficio sanitario pequeño”.

Denamiel propuso “generar entendimiento entre pagadores/prestadores/usuarios y determinar el beneficio neto entre las nuevas tecnologías y los estándares de tratamiento.

Al tomar decisiones sobre nuevas tecnologías es indispensable analizar “el nivel de certidumbre que otorga la evidencia científica, el análisis de impacto presupuestario y las necesidades específicas de la tecnología”.

“Una opción para bajar los precios es la compra conjunta, los precios de referencia, los biosimilares y genéricos, la selección correcta de pacientes candidatos donde se concentra el mayor beneficio y la participación de los pacientes en las decisiones”, propuso el funcionario.

Las inequidades son flagrantes en los sistemas de salud, apuntó el expositor, mencionando que la sobrevida de cinco años al cáncer de mama es de 82 por ciento en Suecia, de 54 por ciento en India y 12 por ciento en Gambia.

También mencionó que “el precio de los nuevos oncológicos era de 100 dólares al mes en 1970 y de 10.000 dólares al mes actualmente”. Ganar un año de vida adicional costaba 50.000 dólares en 1996 y 200 mil en 2000.

Carlos Vassallo, profesor titular de Salud Pública de la Universidad Nacional del Litoral, mencionó que el gasto en salud en Argentina asciende al 10 por ciento del PBI, similar a los países ricos, pero con problemas de equidad en el acceso: De cada diez personas cuatro acceden al Sistema Público, cuatro tienen acceso a Obras sociales Nacionales, una a Obras sociales Provinciales y una a medicina prepaga.

Sobre dispositivos médicos y medicamentos, Vassallo subrayó “la falta de criterio y acuerdo sobre la innovación tecnológica, la escasa presencia (calidad y confianza) en los medicamentos genéricos que podrían traer importantes ahorros, la ausencia de control de las falsificaciones y el ingreso de medicamentos para uso compasivo sin criterios”.

Vassallo apuntó sobre “la debilidad de la gobernanza del sistema”, pues el ex Ministerio de Salud “no tiene prestadores y existe una debilidad institucional en el funcionamiento del Consejo Federal de Salud (COFESA)”.

“También falta definición y coordinación sobre lo que debe hacer la Nación, las provincias y los municipios en materia de salud”, enfatizó Vassallo.

Entre las carencias mencionó la ausencia de una agencia de calidad y evaluación de tecnología, el bajo nivel de financiamiento público nacional que permita compensar brechas y desigualdades y la definición de un paquete de servicios de salud esenciales para todos los habitantes (meta de la cobertura universal)

Once tratamientos de alto costo demandaron un desembolso de 3.862.300.584 pesos en 2016, según cifras de la SSS, aportó Benjamín Surace, secretario científico del Instituto de Investigación Sanitaria de la Seguridad Social.

Surace mencionó diez patologías, Artritis Rematoidea , Oncológicos Especiales, Esclerosis Múltiple, Hormona de Crecimiento, VIH, Hemofilia, Fibrosis Quística, Hepatitis C, Enfermedades Raras y Enfermedad de Fabry que son de alto costo, pero en su conjunto representan apenas 442 pacientes por cada 100 mil habitantes.

Sobre el gasto sanitario argentino, el expositor mencionó “un hecho: el crecimiento del gasto sanitario por encima del crecimiento de la riqueza Nacional, una medida insuficiente: la regulación mediante el precio y los copagos y un reto: si la presión continua sobre los precios,¿como se estimula la innovación?”.

Por último, Surace propuso modelos de “riesgo compartido” para los medicamentos y las nuevas tecnologías: consistente en Acuerdos Precio Volumen, Acuerdos Globales de Retorno o Devolución – Payback Acuerdos Individuales con Garantía de Devolución, Acuerdos Basados en Coste Efectividad y Acuerdos Basados en Resultados Clínicos.

Martin Baccaro, presidente de las obras sociales provinciales agrupadas en COSSPRA, a su turno propuso “regular el precio de los medicamentos” junto con la creación de la agencia de evaluación de tecnologías”.

Así también, “los aportes y contribuciones deberían ser similares en todas las Provincias y para todos los trabajadores, deberían ser sobre el total de los sueldos, deberíamos habernos integrado a las compras conjuntas y deberíamos definir coberturas similares”, enumeró.

Entre las causas del aumento de los egresos, Martín Baccaro mencionó “el aumento del gasto en medicamentos del 17% a valores constantes”.

Esteban Lifschitz, director de la carrera de Evaluación de Tecnologías Sanitarias de la UBA, se preguntó “¿podemos seguir tomando decisiones de cobertura, sin acordar cuáles son las tecnologías que necesitamos?”.

A continuación incorporó otros interrogantes sobre la toma de decisiones, enumerando si se podía “¿sin determinar cuáles son los resultados relevantes?, ¿sin evaluar la confianza en los resultados?, ¿sin analizar los costos y su relación con los resultados obtenidos?, ¿sin definir cuál sería el impacto presupuestario y si estamos en condiciones de pagarlo?, ¿sin analizar si es necesario dejar de cubrir determinada tecnología para poder cubrir la nueva? y ¿sin contemplar el impacto que esa tecnología tendrá sobre la equidad y la salud pública?”.

Lifschitz comparó que “de hecho así se toman muchas decisiones en el sistema de salud argentino”, pero “entonces no debiéramos sorprendernos de los resultados”.

El expositor explicó que mientras tanto se producen decisiones “inaceptables” como “expandir la cobertura para intervenciones de media o baja prioridad cuando todavía no se ha alcanzado cobertura universal para intervenciones de alta prioridad” y se le concede alta prioridad a “intervenciones muy costosas pero de beneficio sanitario pequeño”.

Lifschitz concluyó con algunas propuestas mientras “se espera” la agencia evaluadora de tecnologías y medicamentos AGNET como “la regulación de precios y “la revisión de resultados de casos judicializados”.

“La falta de una Agencia no es motivo suficiente para incorporar tecnologías que no necesitamos, con impacto muchas veces marginal sobre la salud de la población y a precios que no podemos pagar”, concluyó.

Panelistas del evento internacional "Sostenibilidad Financiera del Sistema de Salud Argentino" convocados por la Fundación Sanatorio Güemes y la Organización Iberoamericana de Seguridad Social: http://www.fsg.org.ar/newsletters/2019_oiss/index.htm