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Farmacología
Brasil | 12-04-2019

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Para el laboratorio que más invierte en I&D en el mundo, la industria farmacéutica precisa reinventarse   
Panorama farmacéutico ( Brasil )
Traducción Programa INFOSALUD
No hay en la industria farmacéutica una empresa que invierta tanto en investigación y desarrollo como la suiza Roche. El año pasado, el 20% del presupuesto fue destinado al sector, lo que equivale a US$ 10,8 billones. Esos números elevaron al laboratorio, líder en medicamentos oncológicos, al 8º lugar en el ranking de las compañías que más gastan en I&D.

Al frente de la Roche en Brasil está el también suizo Patrick Eckert. A los 45 años, asumió el cargo en octubre del año pasado. Formado en administración en el Escuela de Negocios de Lausana, Patrick pasó antes por el laboratorio Novartis, donde estuvo por 18 años.

En entrevista al portal Época NEGOCIOS, Patrick habló sobre el anuncio reciente de cierre de la fábrica de Roche en Brasil y hace un análisis sobre lo que tiene que hacer una empresa que siempre vivió de la fabricación y venta de remedios para enfrentar los nuevos tiempos y posicionarse bien en la revolución de la salud 4.0.

- ¿Cómo cambia la transformación digital la dinámica de la industria farmacéutica?

- Los cambios son grandes y exigen agilidad para rediseñar los rumbos de los negocios. En 2015, Roche anunció una asociación con la Foundation Medicine, especializada en análisis genómicos para el tratamiento del cáncer. Tres años más tarde, compró la empresa por 2.400 millones de dólares. La medicina individualizada es el futuro y tenemos que aprender a leer la información expresada en el código genético para dosificar el medicamento. El paciente y el sistema de salud salen ganando. Al final, el tratamiento individualizado sale más barato porque el paciente se recupera más rápido, la acción del medicamento es efectiva y hay reducción en el tiempo de internación. No hay más espacio para "intento y error". Los operadores de salud no quieren pagar por pruebas, tratamientos largos y sin respuesta. Quieren retorno rápido y con equilibrio financiero. La industria farmacéutica tiene que entregar este nuevo producto.

- ¿En qué medida la presión por costos afecta la relación entre médicos y gestores de salud?

- La tendencia es de un cuestionamiento mayor de los pagadores sobre la elección de la terapia. Los médicos están preocupados por la “vigilancia” de los operadores de salud. Creo que, para evitar interferencias, van a investigar más. Realizar las pruebas genéticas, buscar tratamientos más efectivos. Cuando sean abordados, estarán con los datos en las manos. La medicina del futuro exige transparencia. El que tiene las cuentas en la mano tiene que evitar la explosión de los costos. Quien trata busca la curación del paciente. Estos dos intereses deben converger. Los médicos comenzaron a entender que si el sistema de salud no está equilibrado, todo el mundo saldrá perjudicado.

- ¿El concepto de medicina individualizada ya está claro para operadores de salud, pacientes y gobiernos?

- El concepto sí. También tenemos que mejorar el modelo de negocio. Todavía es difícil demostrar las ganancias a largo plazo, una ecuación que toma en cuenta la calidad de vida del paciente e incluso su compromiso en el tratamiento. Los operadores de salud y los sistemas públicos necesitan datos para planificar los costos. Ellos quieren asegurarse de que la cuenta no va a estallar. En la medicina suplementaria, el tratamiento individualizado debe cambiar la relación de los pacientes con los proveedores de servicio. Habrá más negociación, con las partes asumiendo sus responsabilidades. Si el paciente no se cuida, abandona el tratamiento y reincide, ¿quién paga la cuenta?

- ¿Y en la salud pública?

- En el sistema público, el problema es mayor. Si el paciente no toma la medicación correctamente - por falta de concientización o información -, hay desperdicio. El Sistema Único de Salud (SUS) invierte millones en medicamentos de alto costo, pero hay mucha gente que hace el tratamiento equivocado. Es necesario eliminar esos cuellos de botella. Los esfuerzos para la educación y el seguimiento de la salud serán gigantescos.

- Ante estas exigencias, ¿cómo quedan las estrategias de innovación?

- Es necesario mantener el ritmo. Roche aporta globalmente el 20% de los ingresos en investigación y desarrollo (I&D). El año pasado, eso significó 10.800 millones de dólares. Además de las inversiones en los laboratorios, estamos adquiriendo startups. Sabemos que uno de los desafíos está en entender lo que vamos a hacer con todos los datos recopilados. El año pasado, Roche adquirió la starup Flatiron Health [por 1.900 millones de dólares]. Ellos son expertos en análisis de datos y poseen una base significativa, que sumada a la nuestra, está acortando la fase de los ensayos clínicos. También compramos Spark Therapeutics [por 4.300 millones de dólares], una starup que produce medicamentos para enfermedades genéticas como hemofilia, ceguera y las neurodegenerativas. Una de las estrategias es descubrir tratamiento para enfermedades que están fuera del radar de la industria. Son raras y, en un mercado que tiene en cuenta el volumen, no tiene sentido estudiarlas. Cuando analizamos por la óptica de la medicina individualizada, encontramos un contingente carente de medicación. No podemos ignorar el hecho de que, con el envejecimiento de la población, tendremos mayor incidencia de síndromes ligados a la edad y aparecerán nuevas enfermedades. De las cien moléculas que investigamos hoy, dos o tres se dirigen a la población en masa. Las otras se aplicarán en enfermedades raras.

- ¿Qué más cambia en la medicina del futuro?

- La integración de la cadena. Sólo va a ser efectiva si médicos, hospitales, farmacéuticas y gestores de salud están en sintonía. La información sobre los pacientes es crucial, ayuda en el diagnóstico precoz. En muchos casos, el 70% de los diagnósticos ocurren en fase avanzada, lo que triplica el costo del tratamiento y reduce las posibilidades de vida. Para promover salud, es necesario ser más eficiente en la detección, la gestión y el compromiso del paciente. En mi opinión, la nueva generación de médicos va a marcar la diferencia. Ellos ya entendieron el poder de un sistema de salud fuerte. Ya no va a ser posible cobrar lo que se quiera. Los costos están en jaque.

- ¿Cómo impactará en los negocios en Brasil el cierre de la fábrica en Río de Janeiro?

- El cierre de las actividades de la fábrica de Río (previsto para de aquí a cuatro o cinco años) no altera nuestros planes. Continuaremos ofreciendo medicamentos innovadores en diferentes áreas terapéuticas, como cáncer, esclerosis múltiple, hemofilia, enfermedades raras y neurológicas. Las operaciones en el país continuarán activas, por medio de la central y del centro de distribución en Goiás. Brasil es un mercado importante. Somos la sexta mayor subsidiaria del grupo. La posición nos permite atraer inversiones relevantes, tal como en investigación clínica, área en la cual aportamos R$ 430 millones en los últimos tres años.